Estuve esperando por su ayuda, pero nunca llegó.
Quisiera culparle de mi desgracia, pero de nada me sirve
Usted seguirá vivo, encontrará su camino, labrará su destino
Yo en cambio, yaceré el las penumbras de un túnel sin regreso
donde solo queda la compasión de quien ore por mi salvación.
Cuando la vida te pone piedras para caer, levántate y escribe; es la mejor manera de librarte del dolor
30 de septiembre de 2013
Algún día...
Algún día te acordarás de mi nombre, intentando hallar una imagen de lo que yo era. Algún día te preguntarás como me conociste, intentando escarbar entre tus pertenencias.
No hallarás respuesta, porque fui como el viento que llegó sin anunciarse; pasé como el río, solo dejando huella de su leve paso antes de que encontrase la sequía. Fui como las olas de un mar muerto, como la flor que se marchitó en su botón, como la sonrisa que nunca nació. Fui dulce fruto que no retoñó.
Me he perdido, no he venido, ¿de dónde vengo? ¿para qué vivo?.
Se que existí pero nunca fui. Se que existo pero no soy.
Pierdo la luz, pierdo el camino, pierdo el rumbo al que he venido.
No hallarás respuesta, porque fui como el viento que llegó sin anunciarse; pasé como el río, solo dejando huella de su leve paso antes de que encontrase la sequía. Fui como las olas de un mar muerto, como la flor que se marchitó en su botón, como la sonrisa que nunca nació. Fui dulce fruto que no retoñó.
Me he perdido, no he venido, ¿de dónde vengo? ¿para qué vivo?.
Se que existí pero nunca fui. Se que existo pero no soy.
Pierdo la luz, pierdo el camino, pierdo el rumbo al que he venido.
13 de agosto de 2013
Crónica: un día más como desempleado... y con la esperanza de cambiarlo
(Algo largo el texto y las fotos y video de baja calidad, así que ofrezco mis disculpas y agradezco a quien se atreva a leerlo)
Hoy llegué a casa cansada después de un largo trajín. Mi cansancio no era físico (o quizás un poco). Mi cansancio era más de carácter moral, ético y emocional. Sólo puedo decir: ¡Me cansé!... me cansé de ver cómo siguen pasando por encima de las personas más necesitadas, me cansé de las ilusiones maltratadas de las cientas y cientas de personas que vivieron el anhelo de alcanzar una mejora en su calidad de vida y en la de sus familias. Me refiero a la vergonzosa convocatoria realizada para el día de hoy 12 de agosto (y los días 13 y 14) ExpoEmpleo. Les contaré entonces desde mi experiencia y percepción lo que sucedió el primer día:
Salí en compañía de una amiga a las 8 am a abordar el MIO para asistir a una convocatoria que reúne varias empresas de diversos sectores con el fin de promover el empleo en nuestra ciudad, brindando oportunidades a la gente para acceder a ellos. En esta jornada de 3 días con un horario de 9 am a 5 pm, empezó su fracaso en el primer día. Llegamos muy ansiosas e ilusionadas, con cierta curiosidad de cómo sería el proceso, cuánta gente iría, a qué hora estaríamos saliendo... e infinidad de cosas. Llegamos y ya la fila iba larguísima, dando la vuelta por todo el rededor del Coliseo del Pueblo. Nos acomodamos esperando a que fueran las 9 am y que se diera inicio a la jornada, pero pasaba el tiempo y ya media hora pasada y nada. Yo veía que había gente que llegaban con unos folletos donde se resumía los perfiles ofrecidos por las empresas, así que me fuí a la entrada principal a pedir uno. Dejé a mi amiga y me dispuse a tomar camino por el resto de camino pasando al lado de las personas que llegaron después de nosotras... ¡y cosa tremenda! Qué cantidad de gente que había llegando y llegando. Llegué a la entrada y se habían agotado los folletos, pero aproveché para preguntar a los policías de las entradas si tenían conocimiento de la apertura del coliseo, a lo cual me respondieron que entre las 9:30 y 10 am estarían permitiendo el ingreso a la gente. Me enfadé un poco, porque si la gestión era para las 9 am ¿por qué tenían que abrir una hora después?. Dejé así y me dispuse a regresar.
Estos espacios donde se reúne mucha gente, y más cuando de largas esperas se trata, se permite la socialización al extremo. Así fue como empezamos a conversar varias personas que estábamos cerca: que la demora, que las aspiraciones de empleo, que si trajo hoja minerva o impresa, que si había que llevar certificados de estudio, que al uno le tocó pedir plata prestada pa' llegar, que otros con el mero pasaje para regresar a sus casas... y así. Tanta confianza logramos que hasta la vida nos empezamos a contar. Ya se nos iba haciendo más de tarde y analizábamos las personas que asistían. Desde muchachas y jovencitos inexpertos hasta señores y señoras de mayor edad, algunos muy deportivos en sus atuendos, otros más sencillos y otros más formales (desde corbatas en caballeros y altos tacones en las damas).
Yo me inquietaba, miraba a lo lejos, me salía de la fila, preguntaba a los que iban pasando y no aguanté más, me fuí a comprobar por mi misma qué sucedía. Con otra chica de la fila nos fuimos a averiguar. Unos policías habían en la entrada... me acerco y escucho lo que le dicen a otra persona: "que hay un permiso pendiente por firmar en la alcaldía para dar inicio a la convocatoria" y por eso no empezaban. ¡Jummm! y me he "enchichao" y les dije, "pero como así, ¿no se supone que este evento está avalado por la Alcaldía?" a lo que me respondió un señor (otro en la eterna espera)... "no, que vá... esto no lo están avalando ellos". Me pareció raro, porque en los folletos y medios de comunicación decían que el respaldo era la alcaldía.
No me quedé con la duda sobre la hora de llegada de las primeras personas y como buena periodista en ese momento me dispuse a indagar. En su mayoría las primeras personas formadas eran hombres y me indicaron que desde las 3 am estaban allí. Me sorprendí y yo con el estomago gruñendo pregunté: ¿y han podido desayunar, almorzar? a lo que respondieron que no por el temor a perder sus primeros puestos. Me fuí indignada por este despelote.
Pasaban los minutos y la mañana fría empezó a atenuarse dando paso al imponente y acalorado sol. Incluso por ahí nos dijeron que según hubo eclipse de sol, cosa que no ví ni me pareció. Rumores de pasillo (literalmente). Ya la fatiga nos seducía en esos destellos de medio día que van llamando al hambre, porque nuestro cuerpo sabe que se acerca la hora del almuerzo. Los bostezos abundaban y la paciencia escaseaba. Otro lío: no había servicio de baños cerca y nos tocaba echar carrera al velódromo o al patinódromo a ver si nos hacían el "fa", pero por allá no se pudo. En una de esas, y esperanzadas a que no abrieran todavía (al menos no en nuestra ausencia), echamos pa' Cosmocentro. Tocó pegar caminada a paso largo, con sol encima, fatiga y calor. El tema del camino:"las demoras en el acceso" y el colmo que fuera por culpa de la alcaldía. A nuestro regreso: despistar la fatiga con una picadita pa'l camino, el cual nos quedó "en una muela" como diría un amigo.
Reunidos nuevamente el grupo de personas en espera, y el "corrinche" formado por nosotros seguimos la discusión de la continua espera y a lo que siempre respondíamos "la necesidad tiene cara de perro" así que "si ya esperamos lo más, pues a esperar lo menos". Y así fue: otra hora más, sentados, de pie, en el sol, en la sombra, sobre el concreto y después en una zona verde a un ladito. Nos sentíamos como haciéndole el kamasutra a la paciencia y la espera, un trío patético con la fatiga que nos seguía acechando.
Alrededor de la 1:30 pm y pasa un joven en moto (según él desde la madrugada en la fila inicial) incitando a las demás personas a que nos reuniéramos en la entrada y que fuéramos a tomarnos la calle quinta. No estuve de acuerdo con eso de tomarse la calle quinta porque siempre dije: "el problema es acá, con los de acá... hablemos con los funcionarios" y sintiendo un poco esa Univalluna dormida que nunca saqué a flote en mi Alma máter, la saqué (un poquito) en el coliseo. Nos fuimos -casi todos- y ya había un gran tumulto de gente alegando, chiflando y haciendo arengas. Me acerqué a la puerta y un funcionario hablando. No se le entendía nada por la tanta bulla que había, pero la misma gente pedía por favor silencio y empezó a hablar indicando el problema: 'que la falta de una firma de un permiso de la alcaldía', 'que aún nos quedaba martes y miércoles', 'que mañana podían ir'... y más más excusas. La gente siguió alegando sobre 'cómo se hará la reposición de este tiempo perdido', 'y las listas firmadas qué'... y se volvió un despelote más grande.
Ya decepcionados decidimos irnos, pero llegando a la calle quinta nos encontramos con la gente que de veras se había ido a bloquear la calle quinta. Primero, sentido norte-sur bloqueando no solo carriles del MIO sino también todos los demás vehículos. La gente se formaba en cadena humana para impedir la circulación por todo lado. Alegaban, algunos con cartelitos improvisados y otros gritando: “queremos empleo” y tachando al alcalde y sus secuaces como “mentirosos”... entre otras cosas que se repitieron entre los ciudadanos y que no recuerdo, pero que también repetí entrada ya en el calor de la molestia y el descontento. Se rasgaban y quemaban hojas de vida en símbolo del descontento.
Habían en el escenario varios buses parados, gente que salían de los mismos molestas por la protesta. Carros particulares y busetas escolares con el retraso encima. Llegaron pocos policías intentando hablar con la gente, pero caso imposible. Algunos guardas llegaron a movilizar y coordinar la circulación del trafico, el cual resultó todo un éxito porque no sabemos cómo ni en qué momento, empezó a fluir por otro lado.
Una de las cosas, no sé si en medio de mi enojo o de veras porque mi percepción es distinta (ahora), pero me chocó el hecho de que un medio de comunicación (noticiero) según lo relatado por algunas personas de la fila y cerca a la entrada, asistieron juiciosos al coliseo en la mañana a registrar la jornada en sus primeras horas, pero a esta hora de la tarde (ya pasadas las 2 casi 3 pm) donde nunca se abrieron las puertas y donde la gente se sintió ultrajada, burlada y humillada, no apareció ni un “pinche” medio de comunicación como dijo un joven al pie de la Estación Unidad Deportiva. Si mucho vimos un periodista gráfico del Diario Occidente... y ni más. Me indignó pensar que los medios de comunicación no tienen sentido de compromiso, que su compromiso social es nulo, que ellos que son la voz de los que no tienen voz, no aparecieron. Y es que es patético que para que aparezcan los noticieros, diarios y demás, debe ser indispensable y casi como requisito la presencia inminente de un muerto cuando menos y algunos cuantos heridos. Periodismo amarillista.
Entonces ¿las marchas pacíficas y la expresión del pueblo no valen? ¡Ahh no! Debe ser prioritario el muerto, el baleado, el borracho que en su carro se lleva por delante unas cuantas personas, la niña violada, las pandillas y así, pero el ciudadano de a pie, el que exige sus mínimos derechos, el que quiere trabajar, el que quiere ser parte del progreso de la ciudad y no lo dejan... a ese que se joda y se defienda como pueda. Esperamos, y esperamos bastante a esa presencia pero no apareció, eso si, los más juiciosos y aplicados en aparecer fueron los del ESMAD y llegando esa parrandada de asesinos se formó el desorden y caos que no se dio al principio. Llegaron imponentes como siempre, retumbando en su andar con sus enormes escudos y gases lacrimógenos. El primer estallido ¡¡PUM!! y esparcidos la gran mayoría. Algunos aún resistían, se buscó mediar y uno de los 'lideres' del bloqueo intentó socializar con esos patanes, pero más que imposible, no se logró nada. Al contrario, nos corretearon hasta la entrada a la estación del masivo y allá agarraron como entre 5 a un muchacho y la gente gritando y no dejando que se lo llevaran. Se fue calmando poco a poco pero algunos volvieron a tomarse el carril del MIO y bloquearon, cuando en esas se regresan nuevamente los del ESMAD.
Las cosas se calmaron como debía ser, con los hombres de negro presentes. La indignación se conserva, el enojo, el ultrajo, la tristeza y la impotencia de no ser Dios y ayudar a tanta gente que de verdad lo necesita. Yo soy una víctima más de mi sociedad, esa golpeada y marchita que bloquea, no solo vías del MIO, sino los deseos de los que quieren salir adelante y darle lo mejor a sus familias. Falta esperar a la segunda jornada de esta espectacular convocatoria divulgada hace más de ocho días y que ahora ha desilusionado a muchos. Quien sabe si aún le quede ganas a alguien de asistir, porque de verdad, no es tanto las ganas de pararse a hacer una larga fila sino las ganas de trabajar para hacerle frente a la necesidad, esa “que tiene cara de perro” y que quienes ya aguantaron lo más ¿por qué no aguantar lo menos?
31 de diciembre de 2012
Gracias 2012
Gracias 2012 porque me dejaste y enseñaste muchas cosas: porque reí y lloré... y volví a ser feliz; porque amé y odié... luego perdoné y volví a amar; porque hice amigos y los que ya lo eran, algunos de ellos se perdieron en el destino... (aún así no los olvido quedando siempre ellos en un lugar especial de mi corazón.)
Gracias 2012, porque conocí a la gente valiosa y maravillosa a la que vale la pena conservar a como dé lugar, a quererlos y cuidarlos...
Gracias 2012, porque aunque tristezas viví, angustias lloré... aprendí. Conocí. Valoré... Ahora sé qué errores no volver a cometer.
Gracias 2012 porque escalé un poquito más en esta vida simple y sencilla, porque siento un leve crecimiento en mi ser... porque sé que 2013 será fructífero y me ayudará a tener lo que con amor he intentado sembrar.
Gracias 2012 porque siento que haz sido el preámbulo de algo mucho mejor. Siento cómo la buena energía brota por mis poros indicándome que pronto se abrirá una nueva puerta... esa INMENSA llena de amor, salud, alegrías, emociones, felicidad, oportunidades, esperanza, fé... sé que será un año fabuloso. Me lo dice el corazón.
Gracias 2012... mis recuerdos guardados en mi memoria por siempre.
Ahora sí!!! BIENVENIDO 2013!!
15 de diciembre de 2012
Las ilusiones
No caben más en mi alma,
ni en mi vida, ni en mi drama.
Cada ilusión se vuelve tumba
cuando se bajan de la montaña.
De cielo a tierra a mil por hora
y acá en la tierra dolor abunda.
Parecen fuego, parecen dagas
a veces queman, a veces clavan.
Las ilusiones, todas mentiras
que en su momento parece real
Las ilusiones, ya no son mías
cuando descubro que solo es mal
Tanto he volado, tanto he soñado
tanto he deseado sea real
Ya no más llanto, no mas engaño
solo deseo llegue el final
14 de diciembre de 2012
Qué linda fue mi niñez (Escrito hace varios días)
Hoy en horas de la tarde cuando
leía los comentarios de mis amigos a través de las redes sociales y mientras
pienso en algunas ideas y proyectos, escucho las voces y las risas de mis
vecinitos de cuadra. No sé a qué jugaban o si no jugaban y sólo hablaban... de veras no sé. De
repente siento un par de tiros, disparos de arma de fuego… ¡¡plomo!! Me asusto
toda, aunque no entiendo por qué si este sonido en mi barrio suele ser tan
normal como el pasar de las motos y los carros por la calle, la música del
vecino y el ladrar de los perros. Me levanto de la silla y me asomo por la
ventana percatándome de que no sea en la cuadra exactamente el tronar de algún
gatillo. Analizo plenamente la situación. Los adultos todos asomados por las
ventanas y en las puertas de sus casas, algunos padres de familia llamando a
gritos a sus niños con el temor de que haya más disparos, mientras ellos se
resguardan en cualquier casa con puertas abiertas.
Me he quedado pensando,
recordando mis viejas épocas de niñez -bueno, a decir verdad no hace tanto
tiempo… soy una niña aún jejeje ;)- y
sólo me queda por decir “qué linda fue mi niñez”. Seguro no fue tan bonita como
la de mi mamá, quien me relata sus anécdotas de cuando vivía en la casa de sus
abuelos disfrutando de la deliciosa y fría brisa en aquel pueblito del Cauca (a
15 minutos de Popayán) que rodeado de montañas y árboles, lucía bella… libre de
esa contaminación absurda en la que vivimos hoy. Un hermoso paisaje cubierto de
neblina en las mañanas y con el agitar de las copas de los arboles en las
tardes, bajo ese enorme manto azul llamado "cielo".
Ella me habla de los muchos
juegos que compartía con sus primos y tías: jugaban con yoyo, canicas, trompo,
pelota y pirinola; corrían de un lado para el otro jugando al escondite, la lleva, el cojín (algo muy parecido a lo
que conocemos como “congelado”), el ponchao, paticos al agua, la rayuela, la gallina ciega, el lobo, el gato y el ratón, el
tin-tin corre-corre; al sonar de las rondas infantiles como ¿Dónde está la margarita?, Agua de Limón, El Puente Está Quebrado... "uuu épocas aquellas" dice ella como añorando cada momento vivido.
Los niños de su época utilizaban gran parte de su tiempo
buscando diversas maneras para jugar y la creatividad hacía parte de su gran
travesía. Hacer sus propios juguetes era algo divertido: hacía zancos con latas o tarros de leche, elaboraba los muebles para sus muñecas y jugaba a los "carritos" armándolos ella misma con las
piezas de madera sobrante que le quedaban a su abuelo en el taller de
carpintería. También aprovechaban para pasear por las lomas tirándose desde los
pastizales en cajas de cartón, gozaban de los burros o lo que conocemos como el
“sube y baja”, trepaban en columpio de
vuelo (era lo que más se gozaba mi mamá). Ufff!! Cuántas cosas y muchas más
quedan por nombrar.
Yo si mucho disfruté algunas de
ellas, la gran mayoría en la escuela. Seguramente no en la misma medida ni con
la misma intensidad como mi mamá, pues yo en su lugar tenia TV y me la pasaba
viendo muñequitos como: Los Picapiedra, Los Supersónicos, Tom y Jerry, El
Correcaminos, Las Aventuras de Tom Sawyer, Los Motorratones, El Capitán
Planeta, Candy Candy y hasta la fastidiosa de Heidy y su abuelito. Recuerdo
también a Sailor Moon, Los Caballeros del Zodiaco y Los Super Campeones -¡Ohh!
Qué amor tan platónico el mío con Oliver Atom-. En este repertorio no podía
faltar los Cuentos de los Hermanos Grimm que aún suelo ver los sábados en la
mañana –sólo cuando me levanto temprano-. ¡Ahhh! Pero qué dijeron… yo no era sólo
muñequitos. También vi Los Dummies y Oki Doki, me enamoré de Pablo Rey en “De
Pies a Cabeza”, y canté y bailé al ritmo del Show de Xuxa, Xiomy y Nubeluz.
En mi generación se disfrutaba de
la sacada de cicla y patines para salir corriendo por toda la cuadra. Pa´l que
no tenía estos juguetes nos tocaba pedirlos prestados. El 24 -25 de diciembre
no podía faltar el niño al que le regalaban la súper cicla, la grande, esa en
donde salíamos todos detrás de él esperando turno para montar. O la niña que cambiaba sus viejos patines de ruedas con aquel imponente
freno delantero (que parecía más bien un unicornio) y en su lugar recibía unos
patines en línea cuando en su momento fue el gran furor.
También nos gozamos mucho el
jugar con la pelota… (¡Ohh! infaltable pelota de caucho que nos causabas
problemas con los vecinos, que por cuanto vidrio tocaba, un vecino salía a pegar
el grito. ¡Ahh!… y qué regaño o pela fija se obtenía después de roto el vidrio.) Qué tan chistoso era cuando salíamos corriendo y nos escondíamos todos antes de
que cayera el último trozo de vidrio de esas tristes ventanas. Calle solitaria
y vacía… un desierto total después del gran estallido. Y qué terrorífico era
ver al vecino desfilar por la calle directico a la casa de los “presuntos
implicados”. ¡Cuántas pelas por Dios! –menos mal mis pelas no fueron muchas ni
tan fuertes como las de algunos amiguitos-. Me gané unos cuantos sustos cuando
se me iba la pelota a los techos de las casas, porque si la pelota era mía me
la tenía que ver con mi mamá y si no… con la vecina.
Recuerdo mucho el juego de “el
ponchao”, los pringonazos en las piernas y brazos con aquellos que tenían muy
buen tiro. No se me olvida “el reventado”, esas dos filas de muchachitos
agarrados de los brazos y entre si lo más fuerte que se pudiera, a fin de no dejarse reventar
por los oponentes. Debo confesar, yo no era muy buena reventando y siempre me
quedaba en la fila del equipo contrario. Jugué rayuela y de eso recuerdo mucho como rayábamos las calles a
punta de tizas y pedazos de teja rota. No recuerdo haber jugado ni Bobi ni
Yermis (o Yeimy)… pero siempre los he escuchado.
Yo como mi mami jugué a las
escondidas, pero en mi época ya tenía un toque más innovador. ¿Quién sabe, se
acuerda y jugó el famoso e internacionalísimo “Escondite Americano”? Yo no… ¡nunca!,
sólo me contaban (-_o). Me reía mucho y me gozaba más el jugar “Tin-tin corre-corre”.
Salir corriendo e ir tocando puertas a lo loco, escondernos lo más pronto
posible y antes de que saliera el vecino. Pobres vecinos y pobre de mí que no lograba
contener mis risas y carcajadas. "Paticos al agua" también me hacía reir mucho.
Yo no supe mucho de juegos de
video, a veces me iba donde el vecino a jugar “Circus”, “Contra”, “Súper Mario”…
así como peleas, fútbol y carritos. Nunca me faltó un Tetrix, eso si, ¡ni
quejarme! Los había de todos los colores y sonidos. Unos grandotes grandotes y
otros chiquitos, los últimos conocidos en forma de celular. Unos con una inmensa cantidad de
juegos, de esos que creías nunca ibas a terminar ni te ibas a cansar de jugar, ¡jum! ¿Recuerdas esos Tetrix que decían 9999 juegos en uno? ¡Ahh si! esos que si
mucho eran 6 pero se repetían muchas veces dentro de esa cajita de circuitos.
Antes de un aparatejo de estos, lo más parecido que yo tenía era esos
aparaticos plásticos llenos de agua donde tenías que ensartar una cantidad de
aritos pequeños en dos palitos ubicados de manera vertical, aritos impulsados
por una bombita la cual uno apachurraba en un botón del dichoso “checherito”.
Que no se me quede por fuera los
benditos, agraciados y siempre recordados juegos de mesa: parqués, ajedréz,
damas chinas, dominó, escalera, rompecabezas. El parqués siempre lo odié porque
me la pasaba más en la cárcel que activa en el juego, me cazaban a cada rato y
me "enchichaba" cuando me soplaban. El ajedréz nunca lo entendí, hasta ahora
vieja que sé donde y como se mueve cada ficha, pero no me gusta. Las damas
chinas, excelente juego para uno que ni es muy listo pero que tampoco es muy
tonto. El dominó, lo "domino", lo tolero y lo paso pero me gustaba más hacer
torrecitas con sus fichas. La escalera… ¡ahh que chévere era llevar la
delantera!, caer en escalerita para trepar y trepar y como uno apretaba cola pa’ que no cayera el
numero que te mandaba casi literalmente por "dentro de un tubo" hacia el inicio del
juego. Los rompecabezas, el genio de los juegos de mesa, los que más me gustan
y los que más admiro. Qué cosita era armar un pueblito lleno de muñequitos,
cabecitas y casitas, o tratar de cuadrar una fotografía en donde sólo se veía
el color verde del matorral que estabas armando. Que bonito era todo eso.
¡Qué niñez!… y creo que dejo en
el tintero un montón de juegos e historias divertidas que viví a esa edad.
Cuántos raspones, chichones y regaños me gané. Cuántas muñecas, cocinitas, ollitas,
platicos y estufas plásticas tuve. Mi niñez es un pedacito de esto que les
cuento. Mi memoria a través de los años se convierte sólo en un velo que
ensombrece esos momentos, pero nunca, espero yo… olvidados.
Ahora pensando nuevamente en mis
vecinitos, pienso en ellos y me dá tristeza. Porque tienen televisor pero la
programación en la TV es pésima. Pareciese que a los chiquitines les creyeran "idiotas" y a los más grandecitos les enseñan a ser más traviesos e
irresponsables con programas sosos y sin contenido. Pero además de eso, tienen
juegos de video: Nintendo, Xbox, Wii, PlayStation… o computadoras (bueno, los que pueden y que sé son pocos), que absorben
y queman sus delicadas neuronas haciendo de estos niños seres inútiles. Ya no
disfrutan la libertad al correr (por culpa de la inseguridad de mi ciudad) ni la creatividad al inventar sus propios
juguetes pues ya no hay estimulación en estos pequeñines.
Ummmm... al recordar viejos tiempos me dieron ganas de volver a ser niña…
19 de noviembre de 2012
Desdibujándote...
A veces creo que borrarte
en definitiva debe ser mi estrategia.
Ya lo hice una, ya lo hice dos...
creo que ya la vencida es la tercera.
Tú no eres más que nadie,
pero nadie es mejor que vos.
Por eso yo te digo:
"Ese día que tú vengas,
ya quizá y no me halles,
porque he perdido la paciencia
para dejar que tu me encuentres.
He llorado hasta el cansancio
para que ese llanto sea indeleble
y he soportado tragedia
cuando el corazón dejó de ser rebelde"
2 de agosto de 2012
Cicatrices que matan... historias que enseñan.
En mi corazón abundan miles de cicatrices. Cicatrices de rabias, angustias, tristezas. Desamor.
A veces creemos que están curadas, que ya esa pequeña herida que duele como un "putas" nunca volviese a molestar, pero no es cierto.
Anoche para mi no fue la mejor de ninguna de mis noche... o quizá la repetición de unas muy pocas que nunca quisiera repetir. Noche de enorme luz de luna llena que alumbraba hasta el más profundo de mis recuerdos, donde la imaginación también me jugaba una mala pasada pues contrastaba imágenes que no sé si hayan pasado o que quizá estuviesen sucediendo en ese instante.
Anoche sentía como esas heridas se abrían de nuevo y brotaban lágrimas de ellas. El corazón más apachurrado que nunca y ese matiz de recuerdos y pensamientos me retorcían el alma... y hasta el cuerpo. Más de la 1 a.m., despierta más que nunca y con ganas de dormir, recordando esa canción que dice: "Quiero dormir cansado, y no despertar jamás. Quiero dormir eternamente", y a ese estado quería llegar yo. Al de la eternidad. No podía sostenerme en pie, no quería estar en mi cama... todo todo me estorbaba. Hasta la existencia misma.
Recurrir al perdón de Dios (No sé por qué, nunca he le hecho daño a nadie. Seguro era el perdón por mi ingenuidad, por mi terquedad. Por no escucharlo), arrodillarme frente a él y pedirle con dolor y angustia un "ya no más". El piso frío de la noche fue mi mejor abrigo. Su dureza, la dureza misma y la firmeza que tenia que adoptar de ahora en adelante. Las rodillas me temblaban y por un momento me derrumbé por completo, aún apretando los labios para no seguir llorando y con una extraña sensación como de poseída por un espíritu malévolo... por esa rabia, yo lo sé. Mis pensamientos jugaban conmigo, el recuerdo de su rostro y sus caricias en pieles diferentes a la mía. ¡Qué rabia! Me tomaba la cabeza como si una voz me dijera que era cierto, como confirmando ese pensamiento. Mi conciencia me lo decía y yo no la escuché.
Revolcarme en ese duro piso fue lo que más me aterró, porque cada agonía estaba acompañada de una convulsión con un dolor fuerte en mi pecho. Hacía fuerza para evitarlo, pero me podía más ese estremecimiento que se repitió en varias ocasiones (esta noche fue diferente a esas otras llenas de dolor). Las lágrimas brotaban forzadas porque no quería derramarlas como una Magdalena a moco tendido. No quería ser descubierta por mi familia.
Cuan doloroso es tragarse ese llanto y aún así logre llorar mucho. Ese dolor profundo en el pecho como punzada de daga que te atraviesa el alma misma, me iba quemando no solo el corazón sino las ganas de vivir. Que feo se siente querer no ser ni estar, dejar el último suspiro en ese mismo momento. Cerré mis ojos y a Dios le pedí que resolviera dejarme estar a su lado. Muchas veces, en situaciones anteriores pensaba en miles de maneras para morir, siempre buscando la menos dolorosa y menos vergonzosa para mi familia. -¡Qué absurdo!- decía después, -no soy quien para disponer de mi vida, no soy yo la que decide eso. ¡Qué acto más cobarde!- Pero volví a sentir esa cobardía, pero con la única diferencia de que ya no buscaba "maneras" sino que pedía a Él, a Dios, que me dejara estar a su lado que cegara mi vida y que me perdonara de todo lo dicho, lo hecho y lo pensado. Me estaba arrepintiendo de mis pecados antes de cerrar mis ojos por si Dios escuchaba mi petición y a la mañana siguiente yo...
A Dios le reproché el por qué de mi existencia. No siento que tenga propósito de vida, me he sentido ahogada en la angustia y el fracaso, la decepción y el infortunio. Me siento sola.
Los recuerdos de él, de ese causante de mil cosas en mi vida a quien yo creía haber superado, me retumbaban. Sé dónde está. Ahora entiendo por qué no me quiere contestar el teléfono. Él pensará que estoy llamándole para decirle otra vez que le quiero y que a Dios le pido por él, que le lleno de bendiciones. Él no sabe que desde hace varios días decidí no volver a quererlo nunca más, y me estaba funcionando. Mi dolor y mi rabia no radicaba en esa decisión, yo sé que él no me quiere y nunca me quiso. Mi rabia radicaba en saber que está en... bueno, por allá con su pareja. Yo no sabía que ella existía, pero logré confirmarlo. Aunque en sus fotos en sólo una estaba con ella, logré unir varias fichas que me indicaban lo que yo sospechaba. -Ella es su novia-
Jugó conmigo y lo más feo es que yo lo dejé. Aún así permití a mi corazón amarlo con locura y siempre se lo dije. Yo esperaba que en algún momento su honestidad me dijera: -No, no te quiero de esa manera- y yo sin problema alguno dejara las cosas quietas. Pero lo que me dá rabia es que nunca fue sincero, siempre se quedó callado ante esos "te amo". ¿Qué sentiría él cuando me escribía que me amaba? Lo escribió muchas veces al igual que yo, y nunca nos lo dijimos en la cara. Lo más seguro era que se riera como disfrutando de su juego cuando yo volaba en felicidad cada vez que le leía. ¡Qué ingenua! ¿Verdad? ¡Fui una tonta!
Aún recuerdo cuando me dijo: ¿qué son esas bobadas que me enviaste?... y sí, fueron bobadas. Esa bobada que haces empujada por la sospecha y la duda. Su reacción me diría todo (y me lo dijo todo con esa manera en que me habló). Más tonta aún guardar la esperanza, porque esa tarde cuando me lo dijo, me besó. Un beso que calmó por un momento mi angustia, aunque yo ya tenía tomada la decisión. Esto se acabó.
Estaba tranquila, sabía que no era una mala decisión... pero es que lo de ayer me confirmaba todo todo. Que desfachatez de hombre, si es que hombre se le puede llamar a ese que sabe que una lo ama con toda el alma y que haría cualquier cosa por él y no es capaz de ser sincero. ¿Me vería la cara de tonta? No hay la menor duda de ello. Yo soy su fichita movible y removible con la que puede hacer lo que quiera. Soy esa a la que quiere de "mocita" para que le dé satisfacción.
Algo me he quedado pensando y es que es curioso, tuvimos varias ocasiones planeadas para estar juntos (a solas y en la intimidad) y de esas 3 o 4 donde yo había tomado la decisión (aún con temor a estar haciendo lo incorrecto), accedí a vernos. Teníamos fechas y horarios cuadrados y siempre me quedó mal. Vestida y alborotada. Plantada. Curiosamente con el teléfono apagado o nunca lo contestaba, en otra ocasión me sacó una excusa pendeja. A veces pensaba si es que le daba pena de mi o miedo (miedo que él decía era yo la que le tenía a él). ¿Será que no le funcionaba "el muchacho"? Porque él no es ningún jovencito... 21 años fue nuestra gran diferencia. Siempre lo justifiqué y no le insistí... creí ser comprensiva, y solo fui una burlada.
Su apartamento nunca lo visité, nunca supe que era verlo ni siquiera en fotos (o lo vi en un par de ellas). Yo sabía en qué barrio... y sabía hasta en qué apartamento vivía, aunque él nunca me lo dijo. Su dirección la descubrí en un documento que él me mostró, y en un momento que salió del lugar donde estábamos, logré memorizarlo. Difícil no es llegar a él. Debo confesar que una vez estuve allá afuera divisando su ventana, deseando verlo salir (y ojalá acompañado de alguien para poder bajarme de la nube en la que estaba). Pero todo estaba cerrado, ventanas con cortinas abajo. No tuve más que regresarme a mi casa porque me faltaban "paticas" para irme a regocijar en mis cobijas revueltas junto con mis pensamientos y los recuerdos... Oh, benditos recuerdos. Besos locos y desefrenados, el aroma de su cuerpo, sus manos recorriéndome por debajo de la ropa. Esa adrenalina que se sentía al pensar que podríamos ser descubiertos. Nada del otro mundo. Nada de contenido importante en esa relación vacía que elevé sin forjar cimientos fuertes para sostenerla. ¡Que desplome tan HP! Un castillo de naipes que estaba en el aire... un fuerte viento sopló y se lo llevó.
Esta historia me queda corta... algún día escribiré ese libro tan anhelado donde contaré mas de mi. Esto es solo parte y principio de ese propósito. Gracias por leerme.
15 de junio de 2012
¿Sabes lo que quiere una mujer?
Para aquellos hombres que aún no saben que es lo que queremos las mujeres, aquí le enseñaré lo simple y sencillo, como siempre lo hemos pedido.
"La mujer no quiere una mirada, quiere una sonrisa.
Ella no quiere compañía, quiere presencia.
La mujer no quiere llanto, ella quiere lágrimas.
La mujer quiere, lo que es más sencillo otorgar.
La mujer no busca una mano, busca tacto.
No busca momentos, espera acontecimientos.
La mujer no busca tu risa, espera tu alegría.
Ofrece lo que siempre has podido dar.
La mujer no desea un cuerpo, desea un abrazo.
No desea halagos, desea palabras.
La mujer no desea unos labios, desea un beso.
No desea ser persona, desea ser mujer.
La mujer no espera tu tiempo, espera tiempo contigo.
La mujer no espera pasión, espera romance.
No espera sexo, espera amor.
La mujer no espera belleza, espera que la hagan sentir bella.
La mujer es mujer, no la trates como a un hombre.
La mujer es mujer: no es física, es sentimental.
La mujer no es cuerpo, es corazón.
La mujer no eres tú, no la trates como esperas que te traten.
La mujer no es para poseer, es para admirar.
La mujer no es para convencer, es para amar.
La mujer no es para conocer, es para entender.
No es lo que tú crees, ella es mucho más.
La mujer no es un rostro, es un todo.
La mujer no es difícil, es misteriosa.
La mujer no es tacto, es caricia.
Ella no es la espina, es la rosa."
AUTOR: Desconocido
13 de mayo de 2012
Libreta de Apuntes (Cuando la inspiración llega a pedacitos)
"Quisiera volverme tu costumbre, convertirme en tu hábito... serte indispensable. Quisiera ser casi como el aire que respiras, el agua que a diario bebes y la luz que te ilumina"
"Extrañarte me ha servido para darme cuenta de que te quiero, pero me ha servido aún más para darme cuenta de que tu no a mi"
"Contemplar cada mañana a tu lado es maravilloso, único, irrepetible.... hasta que me despierto"
"Hace mucho tiempo me dí cuenta de que eres un LADRÓN... Te robaste mis sueños y mi corazón"
"No es el tiempo que lleve de conocerte, es el tiempo que quiero seguir compartiendo a tu lado"
"El reloj me mira a cada hora de manera desesperada, porque se me está agotando la vida al no estar a tu lado"
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






