Cuando la vida te pone piedras para caer, levántate y escribe; es la mejor manera de librarte del dolor
19 de noviembre de 2012
Desdibujándote...
A veces creo que borrarte
en definitiva debe ser mi estrategia.
Ya lo hice una, ya lo hice dos...
creo que ya la vencida es la tercera.
Tú no eres más que nadie,
pero nadie es mejor que vos.
Por eso yo te digo:
"Ese día que tú vengas,
ya quizá y no me halles,
porque he perdido la paciencia
para dejar que tu me encuentres.
He llorado hasta el cansancio
para que ese llanto sea indeleble
y he soportado tragedia
cuando el corazón dejó de ser rebelde"
2 de agosto de 2012
Cicatrices que matan... historias que enseñan.
En mi corazón abundan miles de cicatrices. Cicatrices de rabias, angustias, tristezas. Desamor.
A veces creemos que están curadas, que ya esa pequeña herida que duele como un "putas" nunca volviese a molestar, pero no es cierto.
Anoche para mi no fue la mejor de ninguna de mis noche... o quizá la repetición de unas muy pocas que nunca quisiera repetir. Noche de enorme luz de luna llena que alumbraba hasta el más profundo de mis recuerdos, donde la imaginación también me jugaba una mala pasada pues contrastaba imágenes que no sé si hayan pasado o que quizá estuviesen sucediendo en ese instante.
Anoche sentía como esas heridas se abrían de nuevo y brotaban lágrimas de ellas. El corazón más apachurrado que nunca y ese matiz de recuerdos y pensamientos me retorcían el alma... y hasta el cuerpo. Más de la 1 a.m., despierta más que nunca y con ganas de dormir, recordando esa canción que dice: "Quiero dormir cansado, y no despertar jamás. Quiero dormir eternamente", y a ese estado quería llegar yo. Al de la eternidad. No podía sostenerme en pie, no quería estar en mi cama... todo todo me estorbaba. Hasta la existencia misma.
Recurrir al perdón de Dios (No sé por qué, nunca he le hecho daño a nadie. Seguro era el perdón por mi ingenuidad, por mi terquedad. Por no escucharlo), arrodillarme frente a él y pedirle con dolor y angustia un "ya no más". El piso frío de la noche fue mi mejor abrigo. Su dureza, la dureza misma y la firmeza que tenia que adoptar de ahora en adelante. Las rodillas me temblaban y por un momento me derrumbé por completo, aún apretando los labios para no seguir llorando y con una extraña sensación como de poseída por un espíritu malévolo... por esa rabia, yo lo sé. Mis pensamientos jugaban conmigo, el recuerdo de su rostro y sus caricias en pieles diferentes a la mía. ¡Qué rabia! Me tomaba la cabeza como si una voz me dijera que era cierto, como confirmando ese pensamiento. Mi conciencia me lo decía y yo no la escuché.
Revolcarme en ese duro piso fue lo que más me aterró, porque cada agonía estaba acompañada de una convulsión con un dolor fuerte en mi pecho. Hacía fuerza para evitarlo, pero me podía más ese estremecimiento que se repitió en varias ocasiones (esta noche fue diferente a esas otras llenas de dolor). Las lágrimas brotaban forzadas porque no quería derramarlas como una Magdalena a moco tendido. No quería ser descubierta por mi familia.
Cuan doloroso es tragarse ese llanto y aún así logre llorar mucho. Ese dolor profundo en el pecho como punzada de daga que te atraviesa el alma misma, me iba quemando no solo el corazón sino las ganas de vivir. Que feo se siente querer no ser ni estar, dejar el último suspiro en ese mismo momento. Cerré mis ojos y a Dios le pedí que resolviera dejarme estar a su lado. Muchas veces, en situaciones anteriores pensaba en miles de maneras para morir, siempre buscando la menos dolorosa y menos vergonzosa para mi familia. -¡Qué absurdo!- decía después, -no soy quien para disponer de mi vida, no soy yo la que decide eso. ¡Qué acto más cobarde!- Pero volví a sentir esa cobardía, pero con la única diferencia de que ya no buscaba "maneras" sino que pedía a Él, a Dios, que me dejara estar a su lado que cegara mi vida y que me perdonara de todo lo dicho, lo hecho y lo pensado. Me estaba arrepintiendo de mis pecados antes de cerrar mis ojos por si Dios escuchaba mi petición y a la mañana siguiente yo...
A Dios le reproché el por qué de mi existencia. No siento que tenga propósito de vida, me he sentido ahogada en la angustia y el fracaso, la decepción y el infortunio. Me siento sola.
Los recuerdos de él, de ese causante de mil cosas en mi vida a quien yo creía haber superado, me retumbaban. Sé dónde está. Ahora entiendo por qué no me quiere contestar el teléfono. Él pensará que estoy llamándole para decirle otra vez que le quiero y que a Dios le pido por él, que le lleno de bendiciones. Él no sabe que desde hace varios días decidí no volver a quererlo nunca más, y me estaba funcionando. Mi dolor y mi rabia no radicaba en esa decisión, yo sé que él no me quiere y nunca me quiso. Mi rabia radicaba en saber que está en... bueno, por allá con su pareja. Yo no sabía que ella existía, pero logré confirmarlo. Aunque en sus fotos en sólo una estaba con ella, logré unir varias fichas que me indicaban lo que yo sospechaba. -Ella es su novia-
Jugó conmigo y lo más feo es que yo lo dejé. Aún así permití a mi corazón amarlo con locura y siempre se lo dije. Yo esperaba que en algún momento su honestidad me dijera: -No, no te quiero de esa manera- y yo sin problema alguno dejara las cosas quietas. Pero lo que me dá rabia es que nunca fue sincero, siempre se quedó callado ante esos "te amo". ¿Qué sentiría él cuando me escribía que me amaba? Lo escribió muchas veces al igual que yo, y nunca nos lo dijimos en la cara. Lo más seguro era que se riera como disfrutando de su juego cuando yo volaba en felicidad cada vez que le leía. ¡Qué ingenua! ¿Verdad? ¡Fui una tonta!
Aún recuerdo cuando me dijo: ¿qué son esas bobadas que me enviaste?... y sí, fueron bobadas. Esa bobada que haces empujada por la sospecha y la duda. Su reacción me diría todo (y me lo dijo todo con esa manera en que me habló). Más tonta aún guardar la esperanza, porque esa tarde cuando me lo dijo, me besó. Un beso que calmó por un momento mi angustia, aunque yo ya tenía tomada la decisión. Esto se acabó.
Estaba tranquila, sabía que no era una mala decisión... pero es que lo de ayer me confirmaba todo todo. Que desfachatez de hombre, si es que hombre se le puede llamar a ese que sabe que una lo ama con toda el alma y que haría cualquier cosa por él y no es capaz de ser sincero. ¿Me vería la cara de tonta? No hay la menor duda de ello. Yo soy su fichita movible y removible con la que puede hacer lo que quiera. Soy esa a la que quiere de "mocita" para que le dé satisfacción.
Algo me he quedado pensando y es que es curioso, tuvimos varias ocasiones planeadas para estar juntos (a solas y en la intimidad) y de esas 3 o 4 donde yo había tomado la decisión (aún con temor a estar haciendo lo incorrecto), accedí a vernos. Teníamos fechas y horarios cuadrados y siempre me quedó mal. Vestida y alborotada. Plantada. Curiosamente con el teléfono apagado o nunca lo contestaba, en otra ocasión me sacó una excusa pendeja. A veces pensaba si es que le daba pena de mi o miedo (miedo que él decía era yo la que le tenía a él). ¿Será que no le funcionaba "el muchacho"? Porque él no es ningún jovencito... 21 años fue nuestra gran diferencia. Siempre lo justifiqué y no le insistí... creí ser comprensiva, y solo fui una burlada.
Su apartamento nunca lo visité, nunca supe que era verlo ni siquiera en fotos (o lo vi en un par de ellas). Yo sabía en qué barrio... y sabía hasta en qué apartamento vivía, aunque él nunca me lo dijo. Su dirección la descubrí en un documento que él me mostró, y en un momento que salió del lugar donde estábamos, logré memorizarlo. Difícil no es llegar a él. Debo confesar que una vez estuve allá afuera divisando su ventana, deseando verlo salir (y ojalá acompañado de alguien para poder bajarme de la nube en la que estaba). Pero todo estaba cerrado, ventanas con cortinas abajo. No tuve más que regresarme a mi casa porque me faltaban "paticas" para irme a regocijar en mis cobijas revueltas junto con mis pensamientos y los recuerdos... Oh, benditos recuerdos. Besos locos y desefrenados, el aroma de su cuerpo, sus manos recorriéndome por debajo de la ropa. Esa adrenalina que se sentía al pensar que podríamos ser descubiertos. Nada del otro mundo. Nada de contenido importante en esa relación vacía que elevé sin forjar cimientos fuertes para sostenerla. ¡Que desplome tan HP! Un castillo de naipes que estaba en el aire... un fuerte viento sopló y se lo llevó.
Esta historia me queda corta... algún día escribiré ese libro tan anhelado donde contaré mas de mi. Esto es solo parte y principio de ese propósito. Gracias por leerme.
15 de junio de 2012
¿Sabes lo que quiere una mujer?
Para aquellos hombres que aún no saben que es lo que queremos las mujeres, aquí le enseñaré lo simple y sencillo, como siempre lo hemos pedido.
"La mujer no quiere una mirada, quiere una sonrisa.
Ella no quiere compañía, quiere presencia.
La mujer no quiere llanto, ella quiere lágrimas.
La mujer quiere, lo que es más sencillo otorgar.
La mujer no busca una mano, busca tacto.
No busca momentos, espera acontecimientos.
La mujer no busca tu risa, espera tu alegría.
Ofrece lo que siempre has podido dar.
La mujer no desea un cuerpo, desea un abrazo.
No desea halagos, desea palabras.
La mujer no desea unos labios, desea un beso.
No desea ser persona, desea ser mujer.
La mujer no espera tu tiempo, espera tiempo contigo.
La mujer no espera pasión, espera romance.
No espera sexo, espera amor.
La mujer no espera belleza, espera que la hagan sentir bella.
La mujer es mujer, no la trates como a un hombre.
La mujer es mujer: no es física, es sentimental.
La mujer no es cuerpo, es corazón.
La mujer no eres tú, no la trates como esperas que te traten.
La mujer no es para poseer, es para admirar.
La mujer no es para convencer, es para amar.
La mujer no es para conocer, es para entender.
No es lo que tú crees, ella es mucho más.
La mujer no es un rostro, es un todo.
La mujer no es difícil, es misteriosa.
La mujer no es tacto, es caricia.
Ella no es la espina, es la rosa."
AUTOR: Desconocido
13 de mayo de 2012
Libreta de Apuntes (Cuando la inspiración llega a pedacitos)
"Quisiera volverme tu costumbre, convertirme en tu hábito... serte indispensable. Quisiera ser casi como el aire que respiras, el agua que a diario bebes y la luz que te ilumina"
"Extrañarte me ha servido para darme cuenta de que te quiero, pero me ha servido aún más para darme cuenta de que tu no a mi"
"Contemplar cada mañana a tu lado es maravilloso, único, irrepetible.... hasta que me despierto"
"Hace mucho tiempo me dí cuenta de que eres un LADRÓN... Te robaste mis sueños y mi corazón"
"No es el tiempo que lleve de conocerte, es el tiempo que quiero seguir compartiendo a tu lado"
"El reloj me mira a cada hora de manera desesperada, porque se me está agotando la vida al no estar a tu lado"
21 de abril de 2012
Que mas quisiera... no vale la pena. ¿Me entendiste?
¡Qué más quisiera yo!
Que encontrar en tu mirada un rayito de amor.
¡Qué más quisiera yo!
Que encontrarte en mi puerta con un ramo de frases que te salgan del corazón.
¡Qué más quisiera yo!
Que robarte uno de tus tantos sueños, robarte las miradas o al menos un pensamiento.
No vale la pena querer tanto cuando hay tan poco. Cuando no hay nada.
No vale la pena mendigar deseos, cuando tus sueños empiezan a verse frustrados ante la soledad de sus palabras.
No vale la pena siquiera querer suficiente porque incluso querer un poco es demasiado.
Ya ni sé si mis palabras tengan contexto, si tengan conciencia o hasta razón.
A veces creo que escribo sin sentido, con la razón misma de la locura cierta cuando se quiere con el corazón.
5 de febrero de 2012
La Soledad - Ricardo Arjona
La soledad es una ingrata a la que se le va agarrando el gusto
con un alto riesgo de parar completamente enamorados de ella
La soledad es un hotel que no es de nadie, es una cama que no es mia
es despertarme a las 3 de la mañana y no saber donde esta el baño
La soledad soy yo
La soledad es la gota del agua, en la llave del baño
que no quieres apagar para no sentirte solo
La soledad es como un suplicio, ingenioso de la naturaleza que hace
que nos encontremos con nosotros mismos para poder valorar a los demas
La soledad es un espejo que no miente
La soledad son ese monton de sonidos que no escucha nadie
pero que hacen demasiado ruido
La soledad soy yo, en compañia del pasado
La soledad es un beso que se desperdicia en la almohada
es ver la sombra y la silueta de alguien que ya no esta
La soledad es una malvada insoportable y maravillosa
que me gusta, no se bien porque
La soledad, es entender por fin que no hay mejor compañia
que la soledad
Es el velorio de un dia que se fue
Es dejar de estar haciendo nada, prepararte, vestirte, abrir la puerta,
salir, para seguir haciendo lo mismo
La soledad, es la compañera, la del miedo, la de los futuros inciertos,
la del camino, la busqueda...
31 de enero de 2012
Otoño
Sus canas al viento demuestran sabiduría,
pero sus besos son los de un joven cuando empieza a amar.
Sus manos ya arrugadas y la mirada algo ajada
no se deben comparar con sus ganas de luchar.
Un mundo nuevo se despierta cada día en su trajinado andar.
Vive como joven...
como joven habla, como joven ríe, como joven sueña, como joven ama.
como joven habla, como joven ríe, como joven sueña, como joven ama.
Su sabiduría no se limita a dejar de lado vivencias nuevas,
su sabiduría radica en aprovechar cada día y vivirlo con intensidad.
Un ser humano nunca se vuelve anciano
cuando en su mente es jovial,
cuando sus deseos aún circundan en la lucha,
cuando sus metas aún no culminan,
cuando aún hay propósitos que le impulsan a continuar.
Abre las ventanas de tu mente, deja entrar la luz
Pues la luz de cada día es nueva, es una luz primaveral
Vive, ríe, sueña, alcanza, goza, ama... mientras estés vivo,
sin importar la edad.
¡Vive cada otoño en su tono primaveral!
3 de diciembre de 2011
Ella y yo
Converso con ella cada noche y hablamos de todo un poco: del estudio, de la familia, de las actividades del día, de las cosas buenas y hasta de las malas. Despues de hablar tanto, un largo silencio nos invade. Ella con la mayor de las sutilezas, pero con la curiosidad que la caracteriza (por ser una gran preguntona), me pregunta por ti. Siempre le relato lo mismo y siempre ella entusiasta me escucha.
Le hablo de cómo te conocí, de que ese día andabas a toda carrera, algo ocupado y muy serio; de cómo empezamos a tratarnos y de lo simpático que fue para mi nuestro primer saludo con un beso en la mejilla. También le he contado de las pocas cosas que hablábamos los dos y de cómo poco a poco empezaste a interesarme, de la manera que mi imaginación jugaba con la idea de besarte, aún sin importarme las "grandes" diferencias entre los dos. Le hablé de lo mucho que me gusta tenerte cerca, de lo inusual que fue esa oportunidad que nos dimos para "conocernos mas", de los primeros mensajes a nuestros celulares, del susto que sentía al saber que la próxima vez que te viera iba a lograr lo que mas deseaba.... de lo agradable que fue ese primer beso. Me encanta recordar en esa conversa, la fuerza de tus besos y el fuego en tu mirada, los momentos de deseo y esas ganas de querernos.
De muchas cosas he hablado con mi almohada... -y sabe mas de lo que yo misma quisiera saber-. Ella te pregunta cada noche y mis pensamientos siempre tocan la misma tonada; no dejo de hablarle de eso que nos falta y que tanto deseo, de las tácticas de seducción que aplicaría estando en tus brazos y las palabras que usaría para decirte que te quiero.
Hoy pensando en ti me acordé de ella, de lo incondicional y paciente que ha sido al escucharme cada noche hablar de ti.
10 de noviembre de 2011
Soñé Contigo
Anoche soñé contigo,
soñaba que te besaba,
soñaba que eras mío...
soñaba que tú me amabas.
Sentía tu cuerpo con el mío,
tus manos recorrerme hasta el alma
y ese deseo infinito
nos volvía locos en la cama.
Tus delirios y los míos
se perdían en las ganas
y tus besos presumidos
me tenían doblegada.
Que delicia de caricias
que delicia son tus besos...
si eso yo sentía apenas en un sueño
no sé qué de mi sería
si de veras yo te tengo.
Adriana Art.
3 de octubre de 2011
Tiempo... ¿para qué tienes tiempo?
No tengo tiempo para llorar, ni para estar triste... tampoco para sentirme sola o acongojada.
No tengo tiempo para permitir que el tiempo mismo me arrebate la posibilidad de realizar mis sueños, ni para permitirle a otros que me digan qué tengo que hacer.
No tengo tiempo para sufrir, aunque existan situaciones que no pueda evitar.
No tengo tiempo para pensar en lo que no fue y debió ser o para seguir elevando mis pensamientos y mis sueños tan alto que no los pueda alcanzar.
Mas sí tengo tiempo para: reír y ser feliz; para sentirme halagada por el cariño de mi familia y mis amigos... para disfrutar su compañía; para realizarme en todos los aspectos de mi vida, superando mis expectativas y escuchando consejos sin que agredan mi postura al momento de actuar.
Sí tengo tiempo para enfrentar con valentía y amor cada dificultad que a mi llegue sin darme nunca por vencida.
Sí tengo tiempo para labrar mi futuro a través del presente, abriendo nuevas brechas y cerrando viejos caminos...
pisando fuerte en cada paso, aterrizando siempre mis ideas y esperando cruzar cada meta propuesta.
No tengo tiempo para permitir que el tiempo mismo me arrebate la posibilidad de realizar mis sueños, ni para permitirle a otros que me digan qué tengo que hacer.
No tengo tiempo para sufrir, aunque existan situaciones que no pueda evitar.
No tengo tiempo para pensar en lo que no fue y debió ser o para seguir elevando mis pensamientos y mis sueños tan alto que no los pueda alcanzar.
Mas sí tengo tiempo para: reír y ser feliz; para sentirme halagada por el cariño de mi familia y mis amigos... para disfrutar su compañía; para realizarme en todos los aspectos de mi vida, superando mis expectativas y escuchando consejos sin que agredan mi postura al momento de actuar.
Sí tengo tiempo para enfrentar con valentía y amor cada dificultad que a mi llegue sin darme nunca por vencida.
Sí tengo tiempo para labrar mi futuro a través del presente, abriendo nuevas brechas y cerrando viejos caminos...
pisando fuerte en cada paso, aterrizando siempre mis ideas y esperando cruzar cada meta propuesta.
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